Yo tenía una fotografía tuya,
tuya dibujada en mi mente.
Tus ojos brillantes mirándome,
tus labios queriéndome hablar.
Tuya tenía una fotografía
dibujada en mi mente.
Tus labios queriéndome besar,
tus ojos brillantes mirándome.
Yo tenía una fotografía tuya,
tuya dibujada en mi mente.
Tus ojos brillantes mirándome,
preguntándome, dónde quedaron
aquellas miradas fulgurantes.
Tus labios queriéndome besar
mis labios queriéndote besar;
tus labios, mis labios; se confunden,
se unen, se besan.
Tus ojos brillantes mirándome,
mis ojos queriéndote mirar,
se desliza una lágrima.
Yo tenía una fotografía tuya,
tuya dibujada en mi mente.
Tus labios queriendo, amando...
tus ojos brillantes, soñando.
Yo tenía una fotografía tuya,
tuya dibujada en mi mente.
domingo, 14 de junio de 2015
QUIERO QUE ME AMES
Quiero que me ames despacio
quiero que me ames sin prisa.
Quiero que me ames en silencio,
quiero que me ames.
Quiero que me ames, aunque sientas que ya no puedes;
quiero que me ames, aunque yo sienta, que ya amarte, no sé.
Quiero que me ames, aunque distante esté tu pensamiento,
quiero que me ames y que corra veloz el viento.
Quiero que me ames y se llene de luz el firmamento.
Quiero que ames y te sientas pleno,
quiero que me ames y nada pueda detenernos.
Quiero que me ames: dulcemente.
Quiero que me ames: infinitamente.
Quiero que me ames una y otra vez, aunque sientas que ya no puedes;
aunque sienta, que ya amarte, no puedo.
lunes, 16 de febrero de 2015
EL SUEÑO DEL POETA
La fina pluma del poeta, puede deleitar los gustos más exigentes, y conmover con palabras desconocidas, a la multitud que amontonada en la plaza se dejaba abrazar dulcemente, por el hilo musical que se desprendía con gracia de los labios del poeta que estaba declamando una Oda del amor, y luego una sencilla Lira; mágicas eran las palabras, sublime el contorno gracioso del mago de la rima y el verso. Tras las caras risueñas, se dejaba ver una apagada y sin sueños en los ojos; finos los labios entreabiertos, asomaban la dentadura más brillante y perfecta jamás vista, un cuello delgado y un talle esbelto, se asomaban los senos brevemente pronunciados, toda una maravilla humana, envuelta en un traje blanco vaporoso en la caída, ceñido a la cintura; finalmente hasta el ras del suelo arenoso. Ante tal descripción el poeta fijó la mirada como aquel que ve por primera vez el mar y se asusta por su inmensidad; y dando breves y profundos suspiros, continuó el acto en
El poeta acompañado
de intelectuales, bohemios de alcurnia y críticos se dirigió hacia la calle
real donde se encontraba cómodamente hospedado, antes de subir al coche su
mente turbada por la belleza de aquella diosa, le hicieron mirar de un lado a
otro como quien busca con desesperación una fina piedra; una joya, en fin, pero
el hallazgo que minutos antes sus ojos habían hecho, había desaparecido por
completo; y su corazón empezaba a latir en un ritmo confuso.
Al llegar al hotel
se dispuso a descansar, se acomodó sobre el lecho, cerrando sus ojos,
intentando dormir, pero de inmediato la visión de aquella extraña pero hermosa
dama, le turbaron de nuevo, sintiendo entonces un escalofrío recorrer todo su
cuerpo; era ya cerca de la media noche cuando pudo dormir.
A la mañana
siguiente los rayos del sol, se colaron por la rendija abierta de la ventana, y
el poeta se incorporó algo aletargado aún sobre la cama, no podía creer haber
logrado dormir, tras aquella nube de pensamientos que le llenaban el alma de un
éxtasis confuso, pero también de un pesar incomprensible. Aquella dama
desconocida había despertado en él, un sentimiento difícil de explicar. No era
pasión, pero sentía con su solo recuerdo un intenso deseo de poseer toda
aquella belleza y de tener un titubeo de aquellos labios firmes; tampoco era
amor, pero a pesar de no conocerla, podría dedicarle una vida entera llena de
poesía, de libros atestados de palabras dulces, darle una rosa y por qué no,
decirle al oído un tierno” Te amo”.
Todas estas ideas
cruzaron por la mente del poeta que todavía se encontraba en ropa de cama, con
los pies descalzos, y el cabello alborotado; disponiéndose después de tanto
pensarlo, a darse un baño y a vestirse adecuadamente para asistir a los actos
de premiación a los más destacados poetas de la región; tomó su desayuno y en
un instante, había tomado el rumbo de la calle continua a la real. Entretanto
la hermosa dama sigilosamente logró entrar al dormitorio del poeta, dejando una
nota perfumada en la que se leía: “Espérame esta noche después de la premiación
en la entrada”, la nota estaba firmada bajo el seudónimo “La
Dama de la Plaza ”.
La joven intuía que el poeta regresaría en busca de algunas cosas olvidadas y
estaría a tiempo en el hotel. Ella también estaba desquiciada de amor, de
versos y sobre todo de él, que al haber dejado unos instantes sus ojos posados
en ella, habían encendido una llama imposible de apagar.
En efecto, el
caballero regresó en busca de algunos papeles y se percató de la nota que había
sobre estos, impregnada de un delicioso perfume con fragancia a jazmín, al
leerla sintió de nuevo el escalofrío que le recorriera el cuerpo la noche
anterior, y guardo con recelo la nota de la dama, que al igual que él deseaba
el encuentro.
Todo sucedió como
tenía que ser y al encontrarse en el hotel, el poeta dio como presente a la
dama una rosa, y ella le entregó dichosa la llave de su alma. Gustosos subieron
a la alcoba; sutilmente perfumada, había algunas rosas, la cama estaba tendida
con sábanas blancas; bordados con arabescos dorados estaban los forros de las
almohadas, las cortinas ligeramente abiertas dejaban entrar los destellos de un
farol, hacía fresco, era alrededor de la media noche. La dama y el poeta se
sentaron en el borde del lecho, se miraron fijamente a los ojos, sintieron un
ligero arrebato de la consciencia, se daba comienzo al rito estremecedor del
amor.
Ella fue
descubriendo sus muslos blancos, colinas nevadas, se fue zafando sin prisa el
vestido, quedando al descubierto su infinita belleza, luego de zafar toda
prenda quedó tal Eva; él quedó boquiabierto, sus ojos no daban crédito ante
aquella perfección que nacía ante él, y decidió hacer de aquella noche algo
inolvidable, la dama acudió a su cuerpo y se recostaron en el lecho, quedando
tendidos ahí hasta el día siguiente; al parecer ambos sentían hervir su sangre.
A la mañana siguiente, el poeta despertó sobresaltado buscando entre sus brazos
a la diosa, que había encontrado entre aquella multitud, pero la dama ya no
estaba, se había marchado o tal vez nunca existió, puede haber sido el sueño de
un poeta al sentir que poseía el mar, habiendo palpado una resaca de olas
verdes en su cuerpo, percibiendo el cielo perfectamente delineado ante sus
ojos; sintiendo su inmensidad que le aplastaba.
domingo, 7 de diciembre de 2014
PEQUEÑA LETRA VIVA: EL REGALO DE NAVIDAD
A lo lejos se escuchan las vocecitas de los niños
entonando los villancicos. Hace frío afuera Tulia está emocionada, ya va a ser
medianoche, y se siente una magia indescriptible en el ambiente. Los adultos
conversan, ríen y los más pequeños esperan ansiosos la llegada de Santa.
El árbol lleno de adornos brilla con su lucecitas
encendidas que titilan; bambalinas rojas, doradas; reflejan destellos hermosos.
Al pie, algunos obsequios que ha traído la abuela ¿Qué serán? Los niños tratan
de adivinar alzando las cajas y agitándolas también.
Desde la cocina, los olores se mezclan,
infinitamente deliciosos; que exquisito festín. La Navidad sin duda, nos
regala ese placer culposo al paladar.
Tulia, entre tanto, se aleja de los otros niños,
luce un hermoso vestido a cuadros regalo de su madrina. Se acerca al pesebre y
lo observa con detenimiento, que figuras tan bonitas y delicadas, piensa. Luego
se aproxima al árbol y aprecia lo gigantesco que es, en la punta una linda
estrella lo corona, y Tulia se deja fascinar por lo que ve.
Los niños corretean, juegan a las escondidas,
comen galletitas, cantan, ríen, sueñan. Es la noche más especial del año; sin
embargo, Tulia, recuerda con tristeza aquel niñito que ella y su madre han
encontrado al salir de la pastelería, esta mañana; estaba mal vestido, aunque
sus ojos brillaban. La madre de Tulia le ha comprado un biscocho; él les ha
deseado Feliz Navidad. Tulia presiente, que el no será tan feliz esa noche; a
diferencia de ella; que está junto a su familia, en su casa, llena de adornos y
gente.
Al otro lado de la ciudad, está Joaquín, un niño
muy especial. Él, vive con sus padres y cuatro hermanitos; Joaquín estudia y
ayuda a sus padres en el mercado vendiendo frutas y hortalizas. Su sueño, ser
médico cuando sea grande.
En su casa, sus hermanitos corretean de un lado a
otro, no paran de gritar entusiasmados, pronto Santa llegará. Su madre cocina
algo especial, pues es víspera de Navidad. Su padre ha encendido la radio, la
música invade el hogar, y se escucha desde la calle, la algarabía de los
vecinos al pasar.
Joaquín tiene una sorpresa especial, dinero ha
guardado al trabajar ayudando a papá, ha comprado cuatro lindos juguetes que a
sus hermanitos obsequiará.
El reloj de la sala, ha dado la hora, la
medianoche ha llegado, y en el cielo, se hace una fiesta multicolor. Tulia ríe,
canta, es feliz, el abrazo familiar los une a todos. El árbol se ha llenado de
obsequios, los niños corren, ya es Navidad. Se abren los obsequios, todo es
alegría. Tulia, ha recibido un libro, una pulsera, una muñeca; tiene un sin fin
de regalos; pero de pronto, recuerda al niño y el brillo especial de sus ojos,
y piensa seguro no recibirá tantos regalos esta Navidad.
Los ojos de Joaquín brillan, son dos estrellas
relucientes, corre a su habitación, trae los obsequios para sus hermanos. Los
pequeños se emocionan aún más, la
Navidad ha llegado de verdad. El niño los abraza y sus padres
también. Joaquín también recibe una sorpresa, el maletín de doctor, que siempre
ha querido, es feliz; muy feliz.
La algarabía va decayendo en la ciudad, las luces
en las casas se van apagando, el silencio y la quietud se apoderan de las
calles. Los niños duermen abrazados a sus juguetes. Joaquín también duerme,
esta noche ha recibido el mejor de los regalos, la alegría de sus hermanitos al
recibir sus obsequios de Navidad, porque es en el dar que recibimos más.
sábado, 18 de octubre de 2014
PACIENCIA
La paciencia remedio sagrado del mortal,
que no es otorgado por amar.
El amar que es otorgado por todo lo existente,
lo creado, no es pecado.
que no es otorgado por amar.
El amar que es otorgado por todo lo existente,
lo creado, no es pecado.
TE CONOCÍ
Te conocí sin saber, y te quise como ayer,
yo apenas una niña y tu un pequeño caballero.
En tus ojos oscuros la mirada bajabas al pasar, yo al verte caminar quería gritar;
y al viento preguntar, quién eras tú. Que mágicamente volvias aquel corazón de amanecer en anteayer.
Y llegó por fin el día que a conocerte llegué, fue en un lugar sagrado donde te conocí
sin saber yo que pasaría despúes. Tú me hablaste, yo te miré y entre suspiro y suspiro
la vida se nos fue.
Por aquel día en ti pensé y mi recuerdo llegó a verte en sueños despierta.
El tiempo fue pasando como almanaque volando, de tanto en tanto
el tiempo fue cantando.
Y ese tiempo fue pasando, ya de niña fui creciendo como maizal bien regado.
Y entre tanto la vida, fue pasando.
En una reja nos besamos y al silencio mudo dejamos. Cartas y rosas de recuerdo han quedado
y unas otras en cenizas se han enterrado. La vida lo quiso así, que se le va a hacer; roguemos al recuerdo, que no nos deje así.
Tu casi un hombre eres y aún de mi te acuerdas,
como ave en el camino, como potro en el corral,
que el paisaje admira con ira y desesperación,
y yo aún sin poderte alcanzar estoy.
Viejo amor, yo no te voy a olvidar
como marinero a su puerto,
como el pintor a su lienzo.
El tiempo sigue pasando y en sueños aún te recuerdo...
Y ahora ya nos han separado imperdonable dolor,
pero si la vida nos ha de unir que sea pronto,
ya que la vida se va, sin poderla alcanzar.
Y el verso se ha terminado como lluvia en verano,
como flor de mayo.
Hasta luego amor de la niñez, que con locura salvaje,
no pudiste conservar.
martes, 9 de septiembre de 2014
VIDA
Cuando en la calle estamos
pensamos, admiramos
la vemos pasar
sin dejar huella al andar.
Vamos paso a paso
y en el camino miramos,
nos asombramos
que rápido vamos.
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